Se le dio a Mariquena de repente por inventar palabras que no formaban parte del idioma Castellano en ninguna de sus variantes, ni de otros idiomas tampoco. Lo que su Madre interpretó en principio como una más de sus distracciones de infantiles, tomó rápidamente proporciones alarmantes. A pesar de ser asidua usuaria (y a mucha honra) de ciertas licencias del lenguaje tales como Cucifai, Pachucho, o Finiquitar; comenzó a intranquilizarse por el Abismo Comunicacional que se abría entre ella y su hija a pasos agigantados. Para peor, a la par de esto Mariquena metamorfoseaba su habitual comportamiento con actitudes inéditas, aún en una niña de su edad.
Ejemplo de lo antedicho:
Mariquena se ha pasado toda la tarde encerrada en su habitación. Es casi la hora de cenar y la Mamá le pregunta si ha hecho los Deberes.
-No pude porque a la tarde tuve una linoceración y no me quedó otra que atenderla.
O también:
Mariquena come en la Mesa Familiar y deja las Milanesas de Soja de lado aunque han sido siempre sus favoritas. La Mamá la interroga sobre el por qué de su acción.
-La milanesa de soja me cae rebiolastada en la pared del aromeril mayor, y además no me traje panticuléricos la última vez que estuve en Londres.
Y alguna que otra vez:
Llega Mariquena a la casa por la mañana -luego de haber estado ausente toda la noche-, completamente embarazada. Su Madre, harto preocupada, pide explicaciones.
-Es que anoche armilecé con Juancito y Rober; tripoleamos y remujingamos un rato y después me tuve que rentillar para mantenerme jaramilante.
La Mamá no sabía más qué hacer con todo esto. Leer el Cuaderno de Comunicaciones del colegio de su hija era una humillación diaria que poco a poco se volvía intolerable. Los Castigos y Penitencias ya no hacían mella en la nena que, a esta altura del partido, apenas conservaba algún que otro artículo y un par de preposiciones de nuestra pródiga Lengua Madre; pero nada más. La Economía Familiar sufría también: los postres Serenitos se pudrían en la heladera; la Televisión se perdía entre telarañas; el Sueldo, cada vez más adelgazado, ya no podía hacer frente a tanto aborto clandestino, que en realidad no eran tantos pero costaba cada uno sus buenos pesos.
Hasta que decidió el Padre tomar el toro por las astas y, aunque se lo descontaron, se pidió un día libre en el Trabajo. La mañana la dedicó a llenar el bolso de Barbie de Mariquena con ropa de invierno y de verano también. Al mediodía, Papá y Mamá en conjunto pusieron a la nena y al bolso de patitas en la Calle. Durante la tarde desmantelaron el cuarto de la niña: tiraron, despacharon, destruyeron e incineraron. Y por la noche Finiquitaron el asunto y brindaron y comenzaron a vivir felices el resto de sus vidas, Liberados Por Fin De La Bestia.






4 respuestas hasta el momento ↓
Anónimo // Abril 23, 2009 a 1:23 pm |
Muy contundente el recurso de la MAYÚSCULA, especialmente en el final. Me gustó mucho MARIQUENA DIBUJADA… Qué fauna! Me gusta mucho TODO lo que hacés.
Ñiñiñiñi.
faltabamas // Abril 27, 2009 a 7:52 pm |
señora, su subjetividad es RECONFORTANTE y ENCANTADORA.
el resto se lo digo en PRIVADO.
Oscar Grillo // Abril 28, 2009 a 11:58 am |
Una maravilla estos dibujos.
faltabamas // Abril 30, 2009 a 1:21 am |
Gracias Oscar por ser tan exagerado.