- ¿Si no fueses vos quién serías?
- Sería un esquizofrénico, seguramente.
- No, en serio.
- Podría ser vos, por ejemplo.
- No vale.
- ¿Por qué?
- Porque yo no te dejo ser yo. Para ser yo ya estoy yo, no te necesito a vos.
- Entonces no puedo ser ningún otro. Todos me pondrían la misma excusa.
- No necesariamente. Podrías ser alguien que ya fue, o que va a ser, o que está siendo pero quiere dejar de serlo. O alquien que no es pero que eventualmente podría ser en el caso de que vos quisieras serlo.
Medité un momento. Evidentemente la cosa venía en serio y no podría desentenderme del asunto con un simple juego de palabras o una ironía, aunque la pregunta misma lo fuera. Dejé de hacer lo que estaba haciendo. Al final dije:
- Si encuentro alguien que quiere dejar de ser él, que me permite ser él, ¿qué sería de él?
- Vos pasarías a ser él.
- ¿Y quién sería yo? ¿Él?
- Hay que ver si quiere…
- ¿Y por qué no va a querer?
- Si vos elegís ser él, es porque creés que salís ganando con el cambio. Con ese mismo criterio, él saldría perdiendo si empezara a ser vos.
- Todos queremos ser algo que no somos.
- Yo no.
Me exasperé.
- ¿Y entonces por qué me hacés la pregunta?
- Que yo quiera ser yo no significa que vos quieras ser vos.
- ¿Y a vos quién te dijo que yo no quiero ser yo?
- Hace un ratito me dijiste que podrías ser yo.
- Lo dije para responder de una manera ridícula a tu pregunta ridícula.
- Podrías haberme dicho que no querés ser otro, que querés seguir siendo vos.
- Bueno, quiero seguir siendo yo, ¿ya está?
- También dijiste que todos queremos ser algo que no somos.
- Bueno, cambié de opinión, ¿estamos?
Me había puesto de mal humor. Volví a mi asunto, pero la tregua duró poco.
- A: no cambiaste de opinión, solamente querés que deje de molestarte. B: sí cambiaste de opinión, porque mi postura te deslumbró, lo que en definitiva quiere decir que aunque no puedas ser yo, por lo menos querés ser como yo; que no es lo mismo pero es mejor que nada.
Mi paciencia tiene un límite. En ese momento fue que pensé en matarte, suprimirte. No fue la primera vez. Pero siempre había sido una abstracción, una manera de decir. Esta vez no: imaginé detalles, visualicé el momento. Presentí la culpa y el gozo.
Solamente después, porque se volvió algo obvio, me di cuenta de que matarte a vos era como matarme a mí.






5 respuestas hasta el momento ↓
Jene // Mayo 4, 2009 a 12:26 pm |
Federico;
Me gusta mucho este dibujo, con mancha color y línea como de plumín(como esos dos o tres que hay más abajo). El texto dejame más tiempo para leer, son demasiados renglones para mi capacidad de lectura sobre monitor.
Un abrazo
faltabamas // Mayo 6, 2009 a 3:22 am |
sí, es plumín directo, con poco o nada de lápiz abajo.
gracias jene, me alegro que te guste.
El Ermitaño // Mayo 6, 2009 a 5:22 pm |
A MI ME GUSTA MAS EL TESSTO, TA GENIAL!
guada // Mayo 6, 2009 a 8:54 pm |
a mí me gustan todos, pero mi opinión no sé si vale….
faltabamas // Mayo 27, 2009 a 12:42 pm |
Gracias Ermitaño sociable.
Por lo menos vale más que la mía, Guada, ya que aquí el cliente siempre tiene la razón.