faltabamás

El bebedero de Jazmín

Junio 21, 2009 · 9 comentarios

Jazmín ha recorrido el desierto durante una cierta cantidad de tiempo. Sobre esta cantidad sólo se dirá que Jazmín no es capaz de cuantificarla ni medirla, lo que vuelve irrisorio el uso de la palabra cantidad, más aún modificada por el sustantivo tiempo. Pero esto a Jazmín no le importa, está en un desierto y lo único que le importa es la sed. Aquí tampoco entran en juego variables tales como cuánta sed, si es mucha o es poca, o si fue cambiando con el correr del tiempo porque como ya fue explicado el tiempo es irrelevante para Jazmín. En el desierto constante de Jazmín lo único es la sed, la sed que es la sed: es todo y el resto no es. Lo mismo da, entonces, que llegue hoy o ayer o mañana Jazmín al oasis, el caso es que llega y ya. Pero en el oasis hay agua, lo que implica la posibilidad de que la sed finalice, cosa que Jazmín advierte. Y aquí es donde Jazmín debe decidir si quiere o no dejar de ser eterna.

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